Los vehículos de ocasión (VO) son la primera opción de compra para muchos automovilistas. Aunque se han encarecido en los últimos años, el precio sigue siendo su gran atractivo. En 2023, por cada turismo nuevo se vendieron dos de segunda mano. Según datos de la consultora MSI para las patronales del sector Ganvam (distribuidores oficiales e independientes) y Faconauto (concesionarios), la antigüedad media del turismo usado vendido en España es de 11,1 años. Los vehículos de ocasión pueden adquirirse a través de distintos canales. Las transacciones con particulares pueden presentar ventajas económicas, pero también conllevan mayores riesgos. Indistintamente del canal elegido, antes de formalizar la compra, es esencial hacer una revisión minuciosa del coche, tanto del exterior como del interior, solicitar una prueba de conducción y asegurarse de que toda la documentación está en regla. A veces las apariencias engañan.
- ¿Que vehículo necesitamos?
Antes de aventurarse en la compra de un vehículo de segunda mano es fundamental establecer un presupuesto. Para simplificar la búsqueda, conviene elaborar una lista de preferencias que incluya las marcas y modelos deseados. Además, es conveniente definir un límite máximo de antigüedad y kilometraje del vehículo.
Dentro del mercado de coches de segunda mano en el sector profesional hay diversas opciones, entre ellas, los seminuevos y los de kilómetro cero. Si estamos dispuestos a realizar una inversión un poco más elevada, ambas alternativas son una excelente opción intermedia entre estrenar un vehículo y adquirir uno usado.
- Los seminuevos son automóviles con pocos años de antigüedad y, en general, están en muy buenas condiciones.
- Los vehículos kilómetro cero son modelos de demostración utilizados por concesionarios o que han estado en exposición, por lo que apenas han recorrido kilómetros.
- ¿Cómo podemos verificar el estado del vehículo?
Algunos defectos pueden pasar desapercibidos, por eso es muy importante verificar minuciosamente su estado.
- Kilometraje. La media anual de kilómetros que suele realizar un vehículo se sitúa entre los 15.000 y los 20.000. Con estos datos y la antigüedad, nos podemos hacer una idea sobre si la cifra del cuentakilómetros es demasiado alta o sospechosamente baja.
- Luces y faros. Confirmar el funcionamiento de todas las luces y chequear que los faros no tengan daños ni empañamiento.
- Chapa. Vigilar que no tenga abolladuras ni esté oxidada. Revisar los cantos de las puertas y los bajos y ver si están rozados y deteriorados.
- Pintura. No solo hay que prestar atención a los arañazos, sino también si el coche ha sido repintado. Esa nueva pintura no debe presentar escamas o cuarteados.
- Cristales. Inspeccionar el vidrio en busca de marcas, rayas o grietas. Si están tintados, hay que asegurarse de que nos entreguen el certificado de homologación.
- Fugas. Hay que ver que no pierda aceite, refrigerante, agua o gasolina. Si está en un concesionario, hay que echar una ojeada al suelo. Si es de un particular, se pueden colocar unos folios bajo el motor y ver si acaban mojados.
- Suspensión. Al empujar hacia abajo en cada esquina del vehículo vemos si hay un rebote excesivo, lo que puede señalar problemas en los amortiguadores.
- Neumáticos. La banda de rodadura tiene que ser superior a 1,6 mm y la goma no debe presentar cortes o deformaciones. Hay que verificar también la rueda de repuesto.
- Elementos eléctricos. Comprobar que la ventilación, el aire acondicionado, la luneta térmica, la radio y los elevalunas funcionan.
- Interior. Examinar la tapicería, los recubrimientos, el volante, la palanca de cambios y el embrague.
- ¿En qué hay que fijarse durante la prueba de conducción?
Es imprescindible pedir una prueba al vendedor. Si es un particular, se recomienda dejar que conduzca él primero y evaluar su conducción. Estas son unas pistas que hay que vigilar:
- Ruidos del motor: golpeteos, clics o zumbidos nos indican que puede requerir una evaluación más detallada.
- Dirección: vibraciones, sonidos extraños o dificultades para girar pueden sugerir problemas en el sistema de dirección.
- Amortiguadores: si rebota excesivamente o la conducción es irregular, podría haber problemas con la suspensión.
- Frenado: hay que pedir datos sobre cuándo se cambiaron las pastillas y examinar el funcionamiento del freno de mano.
- Emisiones: humo inusual o emisiones de color inapropiado pueden ser signos de problemas en el motor o en el escape.
- Transmisión: verificar que los cambios de marcha se realicen de manera suave. Ruidos o vibraciones evidencian daños.