Según se aborda en el último monográfico publicado por BBVA sobre la pérdida y el desperdicio alimentario y sus consecuencias, basado en datos de la ONU, hasta el 10% de las emisiones de CO2 globales provienen de la comida que se tira, que alcanza la cifra de 1.000 millones de toneladas de alimentos desperdiciados en 2022.
Así, el monográfico ofrece una visión profunda del desperdicio de alimentos y sus consecuencias medioambientales y explora soluciones para mitigar su impacto global, destacando la necesidad de un esfuerzo para reducirlo para avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible y equitativo, ya que es un problema que contribuye con entre el 8 % y el 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) que aceleran el cambio climático.