El pasado 18 de agosto de 2024 entró en vigor la Ley de la Restauración de la Naturaleza, la primera de su tipo en la historia de la Unión Europea. La norma obligará a todos los países miembros no solo a proteger sus ecosistemas, sino a restaurarlos activamente, lo que resulta un avance crucial en la política ambiental europea.
Así, la legislación nace de la necesidad de revertir el deterioro de los ecosistemas europeos, fijando diferentes objetivos como restaurar al menos el 20% de los ecosistemas degradados para 2030 o, de cara a 2050, recuperar tierras de cultivo, restaurar espacios verdes urbanos y eliminar barreras artificiales en los ríos, entre otras.
De esta forma, su enfoque es integral y busca no solo abarcar áreas protegidas, sino también aquellas que han sido significativamente alteradas por la actividad humana.