Incluir una educación ambiental no androcéntrica en el currículum oficial desde el ciclo infantil es fundamental para que el alumnado desarrolle pautas ecorresponsables.
Detalles de cumpleaños para cada compañero y compañera de clase; pegatinas por aquello del refuerzo positivo; material escolar que ya no se adquiere en la librería del barrio sino online, procedente de miles y miles de kilómetros; ropa, mucha ropa, cada día un modelo distinto, todos ellos, sin excepción, fast fashion. Estamos criando una generación de futuros consumidores que, lejos de pararse a pensar en la trazabilidad de los objetos que adquieren, cada vez los asimilan más a bienes de consumo rápido, y solo las nuevas compras calman su ansiedad consumista. Esta tendencia en las aulas, que no deja de ser un reflejo de lo que sucede en la sociedad, requiere de una intervención educativa temprana, profunda y lo más inmediata posible para garantizar la sostenibilidad del planeta.