Las principales ciudades españolas superaron en 2024 el nuevo límite anual de dióxido de nitrógeno (NO2) fijado por la Unión Europea en 20 μg/m³, principalmente debido al tráfico motorizado. Aunque las concentraciones de NO2 han disminuido en años recientes gracias a la modernización de vehículos, las estaciones de medición en áreas urbanas como Madrid, Barcelona, Valencia, y otras ciudades medianas y grandes, registraron valores entre 21 y 32 μg/m³, lejos de los 10 μg/m³ recomendados por la OMS y, además, solo una veintena de los 150 municipios obligados a implementar zonas de bajas emisiones lo han hecho formalmente.
Por ello, las organizaciones ambientales exigen medidas más contundentes para reducir la contaminación vehicular, mejorar la calidad del aire y garantizar el uso efectivo de los fondos europeos destinados a este propósito.