A partir del 1 de enero de 2025, las empresas europeas con más de 250 empleados, ingresos superiores a 40 millones de euros o activos mayores a 20 millones de euros deberán medir, reducir y certificar su huella de carbono, debido a la entrada en vigor de la nueva Directiva Europea CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive).
Así, las empresas deben reportar emisiones directas, indirectas de electricidad y de cadena de valor, ya que su incumplimiento acarrea multas que oscilan entre 5.000 y 2,5 millones de euros.