“Agua del grifo, por favor”. Una petición tan sencilla se escucha mucho menos de lo que cabría pensar en bares y restaurantes, obligados por ley a ofrecer gratis esa bebida si así lo pide el cliente. Agua que corre por las cañerías, claro. Y es que la norma, en vigor desde julio de 2022, “ha calado mucho menos de lo esperado entre los consumidores”, revela Gerard Hernández, secretario general de Facua-Consumidores en Acción, en Catalunya, lo que comparte la OCU.