Un estudio pionero elaborado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, bajo la dirección de la catedrática Beatriz González López-Valcárcel, analiza por primera vez la salud pública y sus determinantes sociales en los 122 barrios de la capital. El diagnóstico, presentado con motivo del Día Mundial de la Salud, permite conocer con detalle las condiciones de vida y los factores de riesgo de cada zona, revelando profundas desigualdades territoriales.
El informe, desarrollado por el grupo Ecosalud de la ULPGC en colaboración con el Servicio Canario de Salud, ha trabajado sobre 45 indicadores agrupados en tres bloques: contexto socioeconómico, estado de salud y entorno educativo y laboral. La investigación ha logrado desagregar información por barrios, superando las limitaciones habituales de los análisis a nivel distrital. «Los distritos son demasiado heterogéneos; necesitábamos una mirada más granular», sostiene González.
Relación directa entre el lugar de residencia y los niveles de salud
Una de las conclusiones más relevantes es la relación directa entre el lugar de residencia y los niveles de salud. La catedrática subraya que «la renta, la calidad de la vivienda, la soledad de las personas mayores o el nivel educativo condicionan tanto la esperanza de vida como el riesgo de padecer enfermedades evitables». El estudio ha identificado 33 barrios especialmente vulnerables: algunos por factores económicos, otros por exceso de mortalidad, y varios por ambas causas.
El análisis revela también un dato demográfico preocupante: Las Palmas de Gran Canaria es una de las ciudades con menor proporción de menores de cinco años de todo el Estado. Según González, «desde 2015 la caída de la natalidad ha sido continuada, y actualmente solo el 2,7 % de la población capitalina pertenece a ese grupo de edad». Esta dinámica acentúa el envejecimiento poblacional y exige respuestas en términos de planificación de servicios y políticas públicas.
Zonas prioritarias para desarrollar políticas específicas
En términos de salud, el informe constata sobremortalidad por enfermedades prevenibles como la cirrosis hepática, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o el cáncer de pulmón. Estas cifras permiten identificar zonas prioritarias para desarrollar políticas específicas, como el refuerzo de las campañas contra el tabaquismo o el abuso del alcohol. González insiste en que «la geografía de la ciudad marca diferencias sustanciales en el bienestar de las personas».
Entre los barrios más afectados por el exceso de mortalidad se encuentran Las Rehoyas, Jinámar o El Lasso, mientras que zonas como La Minilla presentan indicadores notablemente mejores en todos los apartados analizados: nivel educativo, renta media, estado de salud o condiciones de la vivienda. «El contraste es muy marcado», asegura la catedrática, quien defiende la utilidad del informe como «una herramienta práctica para definir prioridades de inversión y acción comunitaria».