Después de más de una década en el congelador, Polonia, que ostenta la presidencia rotatoria de la Unión Europea durante los seis primeros meses del año, ha logrado reactivar el debate sobre las compensaciones a que tienen derecho los pasajeros aéreos por los retrasos en los vuelos. La Comisión Europea propuso en 2013 revisar las actuales normas, fijadas en 2004 en el Reglamento UE261, para ampliar de tres a cinco las horas que, como mínimo, se tiene que retrasar un vuelo para que sus pasajeros sean indemnizados por la aerolínea que lo opera -salvo que concurran circunstancias extraordinarias ajenas a la compañía-. Sin embargo, los países integrantes de la UE fueron incapaces de ponerse de acuerdo para sacar adelante el cambio.