Los alimentos de kilómetro cero pueden ser menos competitivos económicamente, pero ganan en frescura, calidad y sostenibilidad ambiental, algo que los consumidores cada vez valoran más.
Es una realidad: por lo general, un alimento de producción local es más caro que uno producido a miles de kilómetros. Son muchos los motivos, como veremos a continuación con un producto tan nuestro como el tomate, pero sin duda, consumirlos tiene muchas ventajas y beneficios, que abordamos en las siguientes líneas.