En la Cumbre de Naciones Unidas celebrada en Sevilla, Greenpeace ha aplaudido el compromiso de una coalición de países para imponer nuevos impuestos a multimillonarios y empresas contaminantes, como forma de financiar la acción climática y la justicia económica, ya que esto permitirá gravar a los superricos y grandes contaminadores e impulsar medidas fiscales más justas que desbloqueen desafíos sociales y ambientales.
Sin embargo, Greenpeace también critica la falta de ambición de países ricos de la UE y la ausencia de medidas clave como la búsqueda de soluciones a la crisis de la deuda del Sur Global, la redistribución del poder en instituciones financieras internacionales o el aporte suficiente de fondos climáticos.
Así, Greenpeace pide acciones concretas y transformadoras en los próximos foros internacionales, como la Convención Fiscal de la ONU y la COP30, para garantizar un planeta justo y sostenible.