Aunque el verano sea sinónimo de buen tiempo, vacaciones relajadas y viajes de ensueño, también es un caldo de cultivo para los abusos a los consumidores a través de ofertas engañosas de todo tipo de servicios turísticos. Desde alojamientos con características ideales que luego no existen, hasta precios muy elevados para ofertas que no lo valen, son situaciones comunes a las que se enfrentan los viajeros cuando planifican sus escapadas.