En los últimos años nos hemos dado cuenta de que detrás de cada mensaje, clic o llamada existe la posibilidad de sufrir algún tipo de ciberataque o estafa. Si bien cada vez estamos más preparados y concienciados, al mismo tiempo que los dispositivos y apps que usamos son más seguras, eso no quita que "los malos" sigan saliéndose con la suya.
Una de las formas más repetidas para robarnos nuestros datos personales y bancarios es a través de las suplantaciones de identidad de tanto instituciones públicas, empresas reconocidas o incluso de personas cercanas a nosotros, y lo peor de todo es que consiguen hacerlo muy realista.