En una era tan conectada como la actual, en la que el smartphone nos acompaña a lo largo de todo nuestro día, los usuarios acostumbramos a adoptar una serie de malos hábitos, entre los que se encuentra la habitual práctica de cargar el teléfono móvil durante toda la noche, cuando muchos de estos dispositivos no necesitan de tanto tiempo para recargar su batería. Aunque los dispositivos modernos tienen sistemas para evitar sobrecargas, se pueden correr riesgos de sobrecalentamiento, desgaste de batería e incluso un posible incendio, en casos extremos.
A pesar de que la gran mayoría de personas aprovechan sus horas de sueño para cargar su teléfono móvil, pues es un momento en el que seguro que no lo van a utilizar, son muchos los expertos los que la desaconsejan, ya que puede suponer un 10% más de gasto anual, tal y como recogen los estudios realizados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).