La llegada del verano es sinónimo de vacaciones. Los españoles no dudan ni un instante en lanzarse fuera de sus dominios por tierra, mar y aire para poder disfrutar de unos días de merecido descanso. El problema es que nada es gratis. Hay quienes ahorran todo el año para poder costearse unos días en la playa o un viaje al extranjero; pero también están a los que siempre les pilla el toro y tienen que endeudarse si quieren tener unas verdaderas vacaciones.
Esta tendencia se ha incrementado en los últimos años y en la actualidad más de un 16% de los españoles recurre al crédito para pagar sus viajes, según datos de Asufin (Asociación de Usuarios Financieros). Esta práctica supone, obviamente, un encarecimiento extra de las vacaciones.