La respuesta de los gigantes chinos del comercio electrónico ante una grave crisis de seguridad no ha podido ser más distinta. Mientras que Shein ha reaccionado con celeridad, comprometiéndose a retirar los productos peligrosos y a contactar con los clientes afectados, Temu ha optado por el silencio. Una reacción desigual y reveladora que pone de manifiesto las diferentes políticas de ambas compañías frente a un problema que afecta directamente a la seguridad de millones de consumidores en Europa.
De hecho, el origen de esta situación se encuentra en los alarmantes resultados de una investigación a escala europea llevada a cabo por cuatro asociaciones de consumidores de Francia, Bélgica, Alemania y Dinamarca. El estudio se centró en analizar la seguridad de artículos de uso cotidiano, como cargadores y juguetes, vendidos por terceros a través de estas populares plataformas. Las conclusiones, contundentes, destapan deficiencias muy graves en el control de calidad de estos productos.