El Parlamento Europeo ha aprobado que la UE reduzca sus emisiones un 90% para 2040 respecto a 1990 y permita a los Estados cubrir hasta un 5% del objetivo mediante créditos de carbono de terceros países.
La Eurocámara respalda mayor flexibilidad en la transición verde: uso de eliminaciones de carbono nacionales, retraso del ETS2 a 2028 y más margen entre sectores. Además, exige evaluar el progreso climático cada dos años y revisar el objetivo si es necesario.
Este paso abre las negociaciones finales con los Estados miembros para convertir la meta en ley antes de fin de año y reforzar el camino hacia la neutralidad climática en 2050.