La próxima COP31 en Turquía se perfila como un test decisivo para el multilateralismo climático, ya que, aunque el sistema no está paralizado, los expertos advierten que el mecanismo de consenso ralentiza los avances en un contexto de tensiones geopolíticas y urgencia climática.
La cumbre, que contará con Australia en la presidencia de las negociaciones, afrontará debates clave como la posible reforma del proceso de las COP, la inclusión de acuerdos voluntarios y la necesidad de acelerar la implementación de compromisos del Acuerdo de París. También se arrastran asuntos pendientes: la transición justa fuera de los combustibles fósiles, la financiación climática, la protección de bosques tropicales y las nuevas tensiones por medidas comerciales unilaterales como el ajuste europeo al carbono.