La economía ambiental en España perdió impulso en 2024, pese al fuerte crecimiento del empleo verde, según el INE. Así, aunque la producción ambiental superó los 106.000 millones de euros, la desaceleración se atribuye a factores como la incertidumbre regulatoria, los retrasos en la ejecución de fondos europeos y la complejidad administrativa.
En contraste, el empleo verde continúa expandiéndose, impulsado principalmente por la construcción, la gestión de residuos y el ahorro energético, reflejando una transición ecológica que genera trabajo.