La Unión Europea ha alcanzado un acuerdo político para reducir en un 90 % las emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2040 respecto a 1990, estableciendo un objetivo intermedio vinculante entre la meta del 55 % en 2030 y la neutralidad climática en 2050.
El acuerdo introduce nuevas flexibilidades para facilitar la transición, como el aplazamiento de un año del sistema ETS2 para edificios y transporte, una mayor flexibilidad entre sectores y la posibilidad de utilizar créditos internacionales de carbono de alta calidad a partir de 2036, hasta un máximo del 5 % de las emisiones de 1990. También refuerza los mecanismos de revisión y seguimiento para evaluar impactos en competitividad, precios de la energía y sumideros de carbono.