La contaminación por dióxido de nitrógeno (NO₂) sigue siendo un grave problema en las ciudades españolas, ya que según datos de Ecologistas en Acción, todas las grandes y medianas urbes analizadas superaron en 2025 el nuevo límite anual de NO₂ fijado por la Unión Europea para 2030, principalmente debido al tráfico rodado.
Aunque no se rebasó el antiguo umbral legal, los niveles actuales suponen un riesgo significativo para la salud pública, especialmente para niños, personas mayores y colectivos vulnerables, y están vinculados a miles de muertes prematuras.