Las cuentas de los jóvenes españoles no comienzan estar cuadradas mínimamente hasta que no cumplen, al menos, los 30 años, momento a partir del cual sus ingresos consiguen superar los elevados gastos que tienen que abordar en su día a día. Es una de las conclusiones del estudio elaborado por Fedea en el que se constata cómo la edad a la que se independizan los españoles, precisamente a partir de los 30, va retrasándose cada vez más por la falta de unos ingresos coherentes que sirvan para poder realizar su camino de forma autónoma.