La historia de las tarjetas revolving parecía haber entrado en una fase de meseta: miles de pleitos en marcha, doctrina asentada, audiencias provinciales aplicando —con mayor o menor fortuna— los criterios del Tribunal Supremo, y una sensación generalizada de que el debate jurídico estaba más o menos encarrilado, pero el 4 de febrero de 2026 el Supremo volvió a mover ficha. Y lo hizo con una sentencia, la nº 187/2026, que profundiza en la exigencia de transparencia y claridad que las entidades financieras deben ofrecer a sus clientes.
Los créditos revolving son un tipo de financiación que, a menudo, se asocia a tarjetas de crédito. Permiten disponer de una cantidad de dinero que se renueva automáticamente a medida que se devuelve. Su principal característica es que los intereses se calculan sobre el capital pendiente, lo que, sumado a cuotas mensuales bajas, puede generar una deuda que crece exponencialmente, lo que ha sido definido como "efecto bola de nieve" por el Banco de España.