La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) advierte en dos nuevos informes de que la inteligencia artificial y la digitalización tendrán un papel decisivo en la transición ecológica europea. Aunque estas tecnologías pueden favorecer la neutralidad climática mediante una mayor eficiencia en sistemas productivos, energéticos y de transporte, así como mejorar la gestión de datos ambientales y promover un consumo más sostenible, su impacto dependerá de cómo se regulen e integren en las políticas ambientales.
El organismo alerta de que el despliegue tecnológico también conlleva riesgos, especialmente por el aumento del consumo de energía, agua y materias primas vinculado a centros de datos, redes y dispositivos digitales. La AEMA considera necesario reforzar la coordinación entre las políticas digitales y climáticas de la Unión Europea para garantizar que la transformación tecnológica contribuya realmente a la sostenibilidad y la resiliencia a largo plazo.