Muchas personas creen que, una vez superados los habituales 30 días de devolución que fijan muchas tiendas de ropa, ya no pueden reclamar nada. Sin embargo, la legislación española de consumo establece una diferencia clave entre una devolución comercial y una garantía legal por producto defectuoso.
Y ahí está la clave, ya que si una prenda tenía un defecto de origen, el consumidor mantiene sus derechos aunque hayan pasado esos 30 días. ¿El motivo? La garantía de la ropa en España es de 2 años.