Manalma, la moda de las segundas oportunidades en Tenerife: así nace una marca real en la Escuela de Arte Fernando Estévez

Fecha: 
19/06/2026

La iniciativa surge a raíz de la directora de la escuela, María Asunción Santamaría. "Quería abrir la escuela a la sociedad, ayudar y sacar su potencial creativo", recuerda. Por este motivo, a finales del curso pasado arrancó un proyecto pionero de sostenibilidad, diseño y compromiso social —con la financiación de la Dirección General de Formación Profesional y Enseñanzas de Régimen Especial—. Y decidió colaborar con la Fundación Canaria El Buen Samaritano.

La elección no fue al azar. La asociación cuenta con un taller de costura para personas migrantes. "Lo primero que hicimos fue ir a su sede en Añaza para conocer el espacio, ver cómo funcionaban y detectar cuáles eran sus necesidades y carencias", resalta Ruth Pérez, coordinadora del proyecto. "También analizamos el potencial que podía tener el proyecto, ya que el objetivo era ayudarles y dotarles de herramientas para mejorar su labor", agrega. Tras un intercambio de ideas entre alumnos y miembros de la fundación, el equipo se puso manos a la obra.

Lo primero fue buscar un nombre. Y Manalma no surge de la casualidad. Es un íntimo juego de palabras, entre manos y alma, que une el significado del trabajo artesanal y el valor humano. Esta marca verbal fue creada por tres estudiantes de segundo año del grado de Diseño Gráfico del centro —Raquel Martín, Jorge Escuela y Sofía Oliveira—. Y al nombre le acompaña un breve lema que aglutina en tres palabras la idea de la moda como vínculo, red y oportunidad para compartir: "Piezas que unen".

La marca gráfica, por su parte, fue desarrollada por la alumna Marta Hernández, del mismo curso. "Era la primera vez que realizaba un trabajo de este tipo y quería trasladar el concepto del nombre a una marca visual", detalla. En este sentido, el término que más resonaba en ella era la conexión humana. Por ello, tras un tiempo pensando que es lo mejor que podría representar esa idea consiguió materializar todo en un único símbolo. "Se me ocurrió un nudo que terminara en forma de corazón", recuerda. Y así consiguió representar esos lazos inquebrantables que se entrelazan para construir algo común. "Pues al final, esa es la esencia del proyecto de la Fundación, más allá de la moda", apunta.

Para la tipografía, optó por letras "redonditas y muy amables". "Lo primero que nos dijeron los chicos de la fundación cuando nos reunimos fue que no quería que el proyecto pareciera una empresa, sino una iniciativa humana y familiar", menciona. Por este motivo, escogió colores vibrantes y cercanos como el naranja, el verde, el marrón y el rosado.

Por otro lado, este mismo grupo de estudiantes se encargó de realizar una campaña publicitaria para el taller de costura Manalma. Y abarca una estrategia multicanal, que incluye soportes de prensa y revistas, exterior, digital, punto de venta y merchandising. De este modo, la marca podrá alcanzar tanto al público cercano a la institución como a nuevos perfiles. En este contexto, los alumnos han preparado cuñas de radio o incluso anuncios para redes sociales como TikTok o Instagram.

El alumnado de cuarto del grado en Diseño de Interiores, en cambio, preparó un boceto híbrido que combina tienda, taller y zonas de apoyo, permitiendo una lectura clara del proceso productivo desde la confección hasta la exposición final del producto. Con la idea de transmitir transparencia, honestidad y cercanía, el equipo ha optado por los colores blanco y beige como los principales. Y con un mensaje claro siempre presente: dar una segunda vida a los materiales y nuevas oportunidades a las personas.

Los estudiantes del Grado Superior en Estilismo de Indumentaria y del grado en Diseño de Moda fueron los encargados de obtener la materia prima que da sentido a toda la idea inicial: la ropa. En estos últimos meses, el alumnado puso todo su empeño en confeccionar prendas dignas de una auténtica alfombra roja como, por ejemplo, un bolso en forma de ballena hecho con estampado vaquero o un pequeño gorro naranja con un lazo de cuadros.

Romén Lao y Paula Santos, del grado de Diseño de Moda, son dos de estos estudiantes que han hecho que la idea sea posible. Además, han disfrutado mucho el proceso. "A mí me ha encantado este curso porque hemos recibido mucha formación sobre sostenibilidad, nos han inculcado valores ecológicos y ha sido muy interesante", cuenta Lao. Y es que las prendas que forman parte del proyecto proceden de la reutilización de ropa en desuso, recolectada gracias a la colaboración de familiares, amistades y miembros de la comunidad educativa. A través de un proceso upcycling, que consiste en transformar prendas ya existentes en nuevos diseños, los alumnos han logrado crear piezas únicas, sostenibles y con un claro mensaje detrás: apostar por un modelo de moda más consciente y responsable con el medio ambiente.

La implicación de estos alumnos con Manalma va más allá de meras obligaciones académicas. "Hemos trabajado mucho y aunque es cierto que nos dejaban horas lectivas para llevar a cabo las prendas, también hacíamos tareas en casa", detalla Santos. Eso sí, con esfuerzo, pero sin ninguna pena. "Al final del día te das cuenta de que con proyectos de este tipo se le otorga valor a prendas hechas por nosotros mismos y, al margen del ámbito académico, también ayudamos a gente que lo necesita ahora mismo", añade Santos.

Por último, el proyecto también ha contado con la colaboración del alumnado del ciclo formativo de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataformas del IES Canarias para la creación de la página web de Manalma. Gracias a este soporte digital, la marca podrá difundir, gestionar y comercializar sus productos. Y es que como cualquier comercio, para que Manalma alcance su máximo potencial necesita de una tienda online que le permita darse a conocer al mundo.

 

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