Las rebajas de verano representan una oportunidad para ahorrar, siempre que se realicen compras con la suficiente información, seguras y ajustadas a las necesidades reales.
Por este motivo, la Dirección General de Consumo, dependiente de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, destaca que, durante las rebajas, los comercios deben informar a las personas consumidoras con transparencia. El precio rebajado debe mostrarse junto al precio anterior y sin superponerlo, o indicar claramente el porcentaje de descuento, que no puede quedar oculto ni manipulado. Además, el precio de referencia utilizado para calcular la rebaja debe corresponder al precio más bajo aplicado en los 30 días previos.