Viajar es un placer, pero también puede ser un dolor de cabeza. Sobre todo si incluye una visita al aeropuerto. Desde que Jerry Seinfeld hiciese su famoso monólogo en el que resaltaba todas las incomodidades que implica el transporte en avión, la cosa solo ha ido a peor. La implantación de las aerolíneas low cost trajo abrió las puertas para mucha gente, pero también normalizó una serie de prácticas pensadas para obligar al pasajero a pagar por un extra de comodidad.