Desde el pasado 1 de julio, todos los paquetes de menos de 150 euros que entran en la Unión Europea desde fuera de sus fronteras soportan un derecho de aduana fijo de tres euros, aplicado por cada categoría de producto y no por envío. El recargo, de carácter temporal hasta la reforma aduanera prevista para 2028, pone fin a la exención “de minimis” y persigue frenar la avalancha de envíos de bajo valor, reforzar los controles de seguridad y equilibrar la competencia con el comercio europeo.