Preocupación en Chimiche: el polvo de la cantera de Las Cármenes afecta a la salud de los vecinos, que exigen el cierre cautelar

Fecha: 
17/08/2026

Los vecinos de Chimiche, en Granadilla de Abona, temen por su salud al respirar el polvo que levanta la cantera de jable de Las Cármenes, situada a unos 50 metros de sus casas. La extracción se reactivó hace un año debido a la prórroga de la concesión otorgada por la Dirección General de Industria del Gobierno de Canarias. En 1971, el Estado concedió la primera autorización a esta industria hasta que en 1995 fueron paralizados los trabajos por la presión de los agricultores de aquel momento. Ahora, 31 años después, los efectos sobre su salud son la principal preocupación de los residentes en la localidad más próxima.

 

Es un día de poco viento en el núcleo granadillero, pero aun así el polvo de la cantera está incrustado en la pared del CEIP Virgen del Pilar. La presidenta de la asociación de vecinos Vechisur, Montse Gómez Hernández, demanda "el cierre cautelar de la cantera hasta que no se garantice que no hay riesgo para nuestra salud. No hablamos de las molestias de limpiar todos los días, sino de respirar un material que, según dicen los expertos, puede ser peligroso". Junto a ella también está la presidenta del AMPA Chimisur, Begoña Correa Plasencia. La preocupación crece por la cercanía del colegio al que acuden unos 60 niños todos los días durante diez meses. "Compramos ventiladores para suavizar la ola de calor y el polvo, pero eso es un parche. El curso pasado terminé no mandando a mis hijos al colegio", reconoce la directiva escolar.

Algunos vecinos explican que notan cómo el polvo se les queda en la boca "porque quema y no te deja respirar bien. Hay niños con problemas respiratorios como alergia o asma. Ahora, en vez de recaer en primavera, están malos todo el año. Es un sinvivir", reconocen. Describen el polvo como una tierra cristalina, muy fina. "Nos han dicho que es una especie de tosca volcánica. Es un polvo que no te mata en el momento, pero es como en las minas: lo respiras sin darte cuenta", expone la dirigente vecinal.

Las quejas de los vecinos han sido trasladadas en varias ocasiones al Ayuntamiento de Granadilla de Abona. Gómez argumenta que les atendieron después de que llevaran a pleno una recogida de firmas. "Accedieron a reunirse con nosotros aquí, en la cancha del colegio, pero vinieron junto a la empresa que está realizando la extracción", cuenta. Todos los partidos votaron a favor de que se realizara un seguimiento y analíticas sobre el polvo y también sobre los bienes patrimoniales y arqueológicos que se encuentran en este lugar. "La reunión fue el pasado 15 de junio. No sabemos nada: si las pruebas se están haciendo, cuánto van a tardar y qué medidas se van a tomar", sostiene.

Menos actividad

Después de ese encuentro, los vecinos reconocen que la actividad en la cantera ha disminuido. "No se ha parado, sino que ha bajado la intensidad. Se trabaja más lento y aunque ahora solo salgan uno o dos camiones diarios con lo extraído, el viento sigue levantando todo lo que está abierto y nos lo seguimos comiendo", dice Gómez resignada. Tiene claro que aunque ahora mismo parara la cantera, "tendrían que hacer lo mismo que cuando se detuvo la última vez: traer picón y taparlo todo. Si no se tapa de esa manera, cuando hay viento, la polvareda es enorme", detalla. Emplean una manguera para mojar la zona y evitar polvo, pero "eso se seca en seguida. No hay manera humana de pararlo si la tierra sigue abierta".

Para los vecinos de Chimiche el problema no está en la empresa, ya que, "como cualquiera, lo que busca es su propio beneficio. Las instituciones son las que tienen que garantizar que esto es seguro", apostilla la presidenta de la asociación de vecinos. "¿Cómo es posible que Industria haya dado un permiso sin un informe técnico actualizado que garantice la salud de las personas que vivimos aquí? En la documentación que nos mostraron los vecinos ni siquiera aparecen, ni se nos nombra", reflexiona.

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