Meta, el grupo tecnológico fundado por Mark Zuckerberg, se enfrenta esta semana al juicio más transcendental de su historia, que busca determinar el impacto sobre la salud de los niños de sus plataformas de redes sociales, Facebook e Instagram. Los responsables de Meta comparecerán este martes ante un tribunal federal de Oakland (California), donde la compañía ha sido demandada por varios estados que reclaman una indemnización superior a 1,4 billones de dólares (unos 1,2 billones de euros) y exigen cambios en la forma de operar de Facebook e Instagram.
La compañía acumula denuncias en todo el mundo por su comportamiento agresivo con sus plataformas sociales, por la falta de moderación de contenidos, desinformación, estrategias para enganchar usuarios, y recopilación de datos sin consentimiento.
En este primer juicio, cuatro estados acusan al grupo tecnológico, una de las siete mayores compañías del mundo, de contribuir a la crisis de salud mental entre niños y jóvenes al diseñar, a sabiendas y deliberadamente, funciones en sus plataformas que generan adicción en los niños. Los denunciantes también culpan al gigante de las redes sociales de recopilar datos de menores de 13 años sin el consentimiento de sus padres, lo que supone una violación de una ley federal.
“Meta ha utilizado tecnologías poderosas y sin precedentes para atraer, involucrar y, en última instancia, atrapar a jóvenes y adolescentes. Su motivación es el lucro y busca maximizar sus ganancias financieras”, afirma la demanda recogida por AP.
Los fiscales estatales sostienen que la compañía mintió al público sobre los riesgos de las plataformas para la salud mental de los adolescentes.
“En nuestra demanda alegamos, y estamos preparados para probar en el juicio, que están engañando a los consumidores sobre los peligros de Facebook e Instagram”, declaró la fiscal general de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, en una entrevista con el medio NPR. “Están anteponiendo las ganancias a la salud de una generación de jóvenes”.
Los fiscales estatales argumentan que Meta diseñó y puso en marcha funciones para captar la atención de los usuarios y prolongar su tiempo en las redes sociales. Para ello, denuncian los funcionarios, la compañía incorporó el botón Me gusta, la función de desplazamiento infinito y algoritmos de recomendación que “fomentan el uso compulsivo”, según la demanda recogida por NPR.
Los funcionarios estatales también acusan a Meta de priorizar la interacción con los usuarios jóvenes por encima de su seguridad. Y señalan que Facebook e Instagram contenían sistemas que favorecían la adicción e interrumpían la educación y el sueño de los más jóvenes. Además, incluían filtros visuales que fomentaban trastornos alimenticios y dismorfia corporal. Todo ello, recuerda la demanda, pese a que Meta aseguraba que se esforzaba para priorizar el bienestar de los usuarios jóvenes.