Greenpeace alerta de que unos 150 kilómetros del litoral canario están en riesgo por la combinación del cambio climático y la presión urbanística. Su informe identifica 18 puntos críticos y advierte de que el nivel del mar podría aumentar cerca de un metro a finales de siglo. La organización reclama adaptar la gestión de la costa a las nuevas condiciones ambientales y señala diversos casos de deterioro, temporales, vertidos, pérdida de biodiversidad y presión sobre los ecosistemas marinos.
Entre sus propuestas, Greenpeace plantea priorizar la restauración de los ecosistemas frente a nuevas infraestructuras, limitar la urbanización en zonas inundables y planificar la retirada de instalaciones expuestas al avance del mar. También defiende recuperar el aporte natural de arena y aplicar una planificación del litoral basada en criterios científicos y de largo plazo.