Los cambios de rutinas y el aumento de las temperaturas son algunos de los factores que favorecen la aparición de estos trastornos
Las altas temperaturas, los cambios de horarios y la ruptura con los patrones alimentarios habituales pueden alterar el funcionamiento del aparato digestivo. De hecho, en los meses de verano aumentan las consultas médicas relacionadas con problemas como las gastroenteritis y las intoxicaciones alimentarias, pero también con el estreñimiento, las digestiones pesadas, la acidez, el reflujo y la diarrea del viajero. Así lo pone de manifiesto la doctora Guadalupe Niño, coordinadora del servicio de Urgencias del Hospital Universitario Vithas Las Palmas. "Los trastornos digestivos más comunes que estamos viendo en esta época del año se producen, sobre todo, por el aumento de las temperaturas, que aceleran la descomposición de los alimentos, y la deshidratación, que ralentiza nuestro sistema digestivo", detalla.
Entre los cuadros más frecuentes se encuentran las gastroenteritis y las intoxicaciones alimentarias. Y es que el calor facilita la proliferación de bacterias, lo que hace que determinados alimentos se deterioren con mayor rapidez, y más aún cuando no se conservan de forma adecuada. "Un ejemplo lo constituye la salmonela, que puede estar presente en carnes, salsas y huevos", recuerda la facultativa. Por ello, el hecho de mantener una correcta conservación de los productos cobra mayor importancia en el período estival. "Hay que respetar la cadena de frío y no se deben dejar alimentos cocinados fuera de la nevera. Además, es necesario refrigerar las sobras de inmediato y extremar las precauciones con la mayonesa y los productos elaborados con huevo", advierte la especialista.
Por otro lado, la doctora hace hincapié en que el verano también cambia la forma de comer, pues es frecuente que la población haga más almuerzos y cenas fuera de casa e ingiera más alimentos grasos y fritos, además de tomar más bebidas con gas y alcohol. Ahora bien, estas acciones pueden traducirse en digestiones más pesadas, acidez y reflujo. "Estas molestias pueden manifestarse con dolor en la parte alta del abdomen o en el pecho. Por tanto, hay que moderar el consumo de alcohol y de refrescos", señala.
Cambio de horarios
Los cambios propios de las vacaciones también afectan al tránsito intestinal, ya que al salir de la rutina habitual se modifican los horarios y las condiciones en las que se acude al baño, lo que puede favorecer el estreñimiento. "A ello se suma la deshidratación, sobre todo en los días de calor, un factor que hace que el colon absorba más agua y se endurezcan las heces", agrega la experta. No obstante, en los viajes el problema puede aparecer en sentido contrario y sufrir la llamada diarrea del viajero, que suele estar asociada al consumo de agua no embotellada o de alimentos lavados en lugares donde existen diferentes estándares de seguridad alimentaria.
Las personas que ya padecen alguna enfermedad digestiva parten de una mayor vulnerabilidad estos meses. Entre los pacientes que están más expuestos a sufrir algunos de estos trastornos destacan los afectados por enfermedades del tubo digestivo, patologías inflamatorias crónicas, gastritis o esofagitis. "En ellos, determinados alimentos, una intoxicación o incluso el consumo de agua no embotellada pueden contribuir a agudizar los síntomas", apunta la doctora Niño.
A esta mayor sensibilidad se añaden los cambios propios del verano, que no se limitan a la alimentación y también afectan a los horarios de descanso y al ritmo habitual de vida. "Se modifican todos los hábitos y se ralentiza todo el funcionamiento de nuestro organismo, sobre todo cuando se consumen comidas copiosas, bebidas con gas o alcohol a horas tardías", resume
Hidratación
Por todo ello, mantener una buena ingesta de agua adquiere especial relevancia, tanto para prevenir problemas como el estreñimiento como para compensar las pérdidas que acompañan a una diarrea o una gastroenteritis. "La hidratación en el verano es una de las cosas más importantes", subraya la profesional.
Por lo que respecta al consumo de frutas, hay que decir que es necesario adoptar ciertas precauciones en esta época. Tanto es así, que la doctora aconseja lavarlas muy bien antes de comerlas, y masticarlas de forma adecuada para facilitar el trabajo del estómago al procesar su fibra. ¿El objetivo? Evitar la aparición de un cuadro de diarrea. "Hay que priorizar la ingesta de frutas ricas en agua, como la sandía o el melón, siempre en porciones adecuadas", remarca Guadalupe Niño.