Desde el 12 de agosto de 2026 se aplican en la UE nuevas normas sobre envases y residuos de envases, con requisitos sobre su fabricación y composición para reducir su impacto ambiental y favorecer su reutilización o recuperación. La normativa establece que todos los envases deberán ser reciclables en 2030 y fija objetivos crecientes de contenido reciclado para los envases de plástico.
Las medidas también contemplan un etiquetado más claro, la reducción de envases innecesarios y del espacio vacío en los envíos, el impulso de sistemas de depósito y devolución y mayores opciones de reutilización y recarga. A partir de 2030 se prohibirán determinados envases de un solo uso cuando existan alternativas más sostenibles y se restringirán sustancias PFAS en envases alimentarios.