La ONU advierte de que el calentamiento global se aproxima al límite de 1,5 ºC y que cada fracción adicional de aumento intensificará los fenómenos extremos, la pérdida de ecosistemas y los riesgos de daños irreversibles. Entre las principales amenazas se encuentran la degradación de grandes sistemas naturales y el aumento de los impactos sobre las poblaciones, los recursos y las infraestructuras.
El organismo reclama acelerar la acción climática mediante la reducción de emisiones, el abandono progresivo de los combustibles fósiles, el impulso de las energías renovables y la protección de bosques, océanos y otros ecosistemas. La mitigación y la adaptación deberán avanzar de forma conjunta para limitar la duración y magnitud del aumento de las temperaturas.