El 91 % de los directivos europeos considera que avanzar hacia una economía baja en carbono y sostenible puede reforzar la competitividad de la UE a largo plazo. Sin embargo, solo el 29 % valora positivamente las recientes medidas europeas de simplificación de la normativa ambiental y de sostenibilidad, mientras que un 55 % aprecia efectos negativos o mixtos, especialmente por la incertidumbre sobre la evolución de las políticas.
El sondeo, realizado entre 350 responsables empresariales, señala además que las empresas priorizan unas políticas y una legislación previsibles y coherentes para mejorar la competitividad. Los resultados apuntan a que el sector empresarial demanda estabilidad normativa para mantener las inversiones en sostenibilidad e innovación.