La arquitectura verde es más cara. "Un edificio Leed incrementa el coste entre
un 5% y un 10% desde el origen del proyecto", asegura Javier Martínez, director
nacional de Building Consultancy de la compañía. Para él, no es nada. "Es un
coste extra que supone un ahorro en el mantenimiento y una mejora del ciclo de
vida del edificio". Un impacto entre el 30% y el 50%, precisa. La certificación
Leed no sólo tiene en cuenta el uso eficiente de los recursos, también que
contribuya a una mejor calidad de vida de sus ocupantes. Las exigencias del
Consejo de Construcción Verde, que es quien otorga el distintivo, empiezan con
la elección del terreno. Por ejemplo, una estación de metro a la puerta del
edificio hace el proyecto más sostenible. Si el terreno estaba contaminado y la
empresa que va a desarrollar el proyecto lo limpia, suma puntos. La luz natural
y la climatización son también fundamentales.