Las rocosas catedrales nacidas en la playa de Lugo, la fresca y
tranquila agua de Fuenterrabía en Guipúzcoa y la fina y dorada arena de
la oleada Santa María del Mar, de Cádiz, están de enhorabuena. En ellas,
y en 21 playas más, ondea por primera vez la bandera que avala su
calidad.