La isla danesa de Samsø, con 4.100 habitantes en 114 kilómetros
cuadrados, se ha convertido en diez años en un modelo de
autosuficiencia energética: el cien por cien de su consumo eléctrico
procede de la energía eólica y tres cuartas partes de la calefacción
usada vienen de energías renovables.