España está a la cabeza de pocas clasificaciones en materia de
tecnología, pero brilla con luz propia en una especialidad: la portabilidad, es
decir, el cambio de operador de telefonía. El año pasado fueron más de 4,8
millones de usuarios los que decidieron abandonar su compañía de móvil y fichar
por la competencia, y este año la cifra hasta septiembre superaba ya los cuatro
millones, según los datos de la Comisión del
Mercado de las Telecomunicaciones (CMT). Y esos son solo los que se
van de una compañía con su número de móvil bajo el brazo, así que además habría
que sumar los que renuncian a su teléfono y se dan directamente de alta con la
competencia, sin portabilidad de por medio.