No hay atajos para lograr perder peso si hay esa necesidad. No hay fórmulas mágicas, ni alimentos mágicos, ni dietas mágicas. Y no hay complementos que quiten el hambre o sacien el apetito, al menos, no tantos como los publicitados para tal efecto. Así de contundentes son las fuentes científicas cuando se pronuncian sobre la eficacia de determinados alimentos o complementos con supuestas propiedades saciantes.