Rosa Pérez es de esos casos no tan frecuentes entre los jóvenes palmeros que salieron fuera de la Isla para estudiar en la universidad y, una vez completada la formación académica, pudo regresar a su tierra, La Galga, donde vive y ha formado su familia. Preside la dinámica Asociación de Vecinos de La Galga, que tiene un papel muy activo en la vida del pueblo y es su voz crítica.