Hace algunos años, en plena efervescencia económica, unos grandes almacenes en Londres se anunciaban con un lema perturbador: “Compro, luego soy”. Ya diversos antropólogos y sociólogos consideraban que uno es lo que consume, un grado más fino que el dicho “de lo que se come se cría”. La crisis económica está llevando a los españoles a cambiar sus pautas de consumo. Para gastar menos, de la mano de unos ingresos más bajos o de la creciente percepción de que pueden bajar en un futuro próximo. No todo es negativo. Puede cambiar, para bien, nuestra manera de ser.