Del filete, al pollo; de las cenas fuera, a las reuniones en casa: ahorrar es el verbo que más se conjuga. Los hábitos de consumo de los españoles han cambiado con una crisis sin final a la vista y con 5,2 millones de personas sin empleo. En muchos hogares se dibuja un panorama lindante con la economía de guerra, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), del pasado diciembre. Más de seis de cada 10 ciudadanos dicen haber cambiado de costumbres para reducir el gasto en ropa, en la factura de la luz, el agua o el gas y, por supuesto, en ocio o vacaciones. Ni siquiera la salud se libra del recorte del presupuesto, dentistas incluidos: casi uno de cada cuatro ciudadanos (23,9%) ha aplazado algún tratamiento médico o dental por la crisis, dice el CIS.